Santiago, 3: La contaminación

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Hace algunos años, cuando venía a Santiago, me llamaba la atención el hecho de que no se podía sacar el auto cuando a uno le caía en gana. Existían restricciones: salían un día los que tenían patentes (matrículas) pares, otro día los que las tenían impares. Cosa rara donde la hubiere; pero eficiente, supongo: contaminaban la mitad de los coches. Hoy, en el diario aparece una lista de 4 terminaciones de patente que no pueden salir a la calle, el 40%: es de suponer que porque las cosas están mejorando.

A ojo de peatón, no lo parece: en los días de alerta por contaminación, los niños aún tienen horas de gimnasia… teórica, es decir, puertas adentro. De hecho, en ocasiones desaconsejan hacer cualquier tipo de deporte al aire libre. Por otro lado, hoy, sin ir más lejos, vi a un tipo paseando con un barbijo à la Michael Jackson y, después, nos shockeamos con la Rubia al no poder ver la montaña, que está a 10 km, porque una mancha de mierda marrón la desdibujaba por completo.

Así está el patio por Santiago, una ciudad que cometió el error de asentar el culete en un valle del que no hay viento que barra los gases. Habrá que tratar de no respirar. O mudarse al DF, que es un primor de aire.

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2 comentarios to “Santiago, 3: La contaminación”

  1. La verdad que me parece una radiografía bastante poco feliz de la ciudad ue será vuestro hogar por algunos años… se “lee” bastante diferente de lo que contaban de Bacelona. Y la verdad que me parece que hagan lo que hagan alli, no ven a lograr cambniar mucho la situación.. salvo que vuelen una parte de cordillera o pongan unos brutos ventilardores apuntando hacia el mar, para limpiar un pco el aire…. esperemos.. alguien irá a inventar algo…. y espero que lo de “ir a DF” sea un sarcasmo, porque la contaminación ahí me parce que es peor…
    Besos. Ga.

  2. Iba a comentar acerca de los posts porque me parecen interesantisimos, pero una de las cosas lindas que tienen los blogs es que uno puede comentar acerca de lo que otros comentan. Precisamente eso hare. Comentar acerca de esto que acabo de leer.
    Un monumento a la falta de logica. Una manera casi despiadada de mostrar frustracion. Que relacion hay o debe haber entre la motivacion de un individuo por mudarse a un nuevo sitio y su vision (critica) de dicho lugar? Por que tiene que ser “linda” la descripcion si uno recien llega? Por que tiene uno, por ser nuevo, que privarse de manifestar lo que no complace, lo incomodo, lo desagradable? Es mas, por que no, si, al mismo tiempo, se muestra lo genial tambien?
    En fin, demasiadas preguntas con respuestas parciales, aunque una unica conclusion.
    Solo erran los que intentan.

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