Santiago, 12: Las farmafias

P1030201

«Ofertón: Antitusivo 1500 pesos», reza un gran cartel amarillo colgado del escaparate de una de las tantas, de las tantísimas, farmacias de Santiago (hay una o dos por cuadra). No es inusual: las tres cadenas que monopolizan el negocio de la salud en caja anuncian ofertas de medicamentos como de latas de arvejas (¡hasta hay 2×1!). La lógica subyancente es más la del supemercado que la de la del boticario y sus recetas magistrales, incluso que la del farmacéutico como poseedor de un saber: locales amplios, iluminados con tubos de neón, donde hasta te cargan el móvil, con un pequeño ejército de empleados mal pagados detrás del mostrador, a la caza de la comisión.

Hace poco las farmafias (como las llamó «The Clinic», un semanario satírico) fueron acusadas de «colusión», es decir, de compincharse para subir precios, violando así las leyes antimonopolio, o no sé qué otras leyes del buen capitalismo. Viendo la que se venía, las cadenas optaron por un acuerdo prejudicial, según el cual se comprometían a devolver a los clientes la diferencia  pagada por los productos a los que habían decidido subir el precio. (Esto requería, por parte de los clientes, presentar los tickets que, como bien se sabe, uno guarda de recuerdo durante años.)  Este caso no hace más que demostrar que las farmacias, aquí, no se disitinguen en nada de cualquier otro negocio: compiten en la oferta, empeoran la calidad del trabajo de sus empleados y operan al borde de la legalidad… y al otro lado de la ética.

La manifestación más ominosa de la lógica capitalista aplicada a la salud pública es la aparición de ofertas: ¿es que uno debería comprar paracetamol porque está barato o porque los carteles de promoción son grandes? ¿O uno necesita los medicamentos cuando los necesita y porque lo dice el médico? (Bueno, con los «estímulos» que ofrecen los laboratorios a los profesionales para que receten tal o cual medicamento, «que lo diga el médico» no es garantía de mucho…)

Como fuere, cada vez que paso por una farmacia y veo esas ofertas imperdibles me parece estar viviendo en una peli de Buñuel.

Anuncios

2 comentarios to “Santiago, 12: Las farmafias”

  1. HUMMMM ! Mirá vos

  2. mientras busco laburo en internet, gracias a “madrina”, que generosamente y sin saberlo nos provee de la maravilla de internet inalámbrica, hago un alto y marco tu blog entre los que tengo guardados, para relajarme un rato.
    y cuando leo esto, pienso que el empleo tampoco debería ser una gran feria de oferta y demanda, pero lo es.
    deberíamos poder elegir dónde, cómo y para qué trabajamos. y no esto de exponer toda nuestra persona en páginas y páginas que pocas personas deben mirar, de mandar cartas mentirosas donde tratamos de vendernos al mejor postor, de ser “eficientes, con espíritu de trabajo en equipo y ganas de crecer en la empresa”.
    no debería ser así, como tampoco la salud debería. pero lo es, y aquí estamos, quejándonos x internet sin siquiera salir a la calle.
    en fin, abrazo primo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: