Santiago, 14: El cáncer de Pinochet

_P1040590

[Normalmente, no existe relación entre las fotos y los textos que pongo en el blog, pero esta historia vale la excepción.]

Sé casi todo lo que tengo que saber acerca de Santiago: que mueren más de mil personas al año por afecciones relacionadas con el esmog, que el jamón acaramelado es el invento más importante para la humanidad (quizás después de la rueda), que los santiaguinos padecen una extrañísima afección llamada pánico a la lluvia.

Lo que nadie ha podido explicarme es por qué el señor que respira oxígeno en las cajas de cigarrillos… se parece tanto a Pinochet.

En todo caso, no me molesta en lo más mínimo verlo morir cientos de veces cada día, simultánemente, en los bares, o tirado en el suelo, pisoteado, o en una papelera, con la cara chorreada con yogur o caca de perro, manoseado en las pausas de trabajo, o en un bollo  apretado que le deja la cara cubista y la nariz para adentro, o en vuelo rasante desde la ventanilla de un coche, hasta hacerse una frutilla en la frente al chocar contra el pavimento.

Por lo general, me alegra el día. Una muerte repetida y multiplicada, iniciada y reiniciada: loops de metástasis, carreras de postas en paralelo, pasando el testigo de la muerte lenta, para que no se termine nunca. El pequeño placer de espiar la agonía múltiple e interminable del asesino.

Anuncios

4 comentarios to “Santiago, 14: El cáncer de Pinochet”

  1. Esta bueno éste.

    Yo también tenía la misma duda… Me parecía demasiada casualidad. Y cuando se lo decis a algún chileno, te dice: “Ah! es verdad…”

    PUES CLARO, SI ES IDENTICO!!!!

  2. Muy bueno el texto, en cuanto a la fotografía ….¡¡¡¡ TENÉS RAZÓN !!! es igual.
    Besos

  3. Muy buena observación Xavi, e impecable el relato, con un lenguaje literario digno de una buena columna periodística. En nuestro país no se atreven a tanto, pero aunque no fumo, me gustaría ver la cara de varios monstruos que supieron someternos en las cajetillas de cigarros, y las compraría solo para estrujarlas y mandarlas con cigarros y todo de un patadón a los lugares más hediondos y procaces que se puedan concebir.
    Una abrazo.
    Armand

  4. No puedo opinar de la foto, no está más ahí. Misterios de la tecnología.
    Pero me gustó el texto.
    Tere

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: