Una epifanía para el caos, 5: Los banderines

¿Qué pasó con los banderines? Hace años que no veo uno. Y eso que los banderines tuvieron una época gloriosa. Todo el mundo tenía, mal que mal, un banderín. Algunos lo llevaban flameando de la antena del auto, sobre todo en los mundiales; otros los guardaban prolijamente en un cajón de la cómoda. Hasta había coleccionistas de banderines. Pero, bueno, lo normal era tener uno o dos. Había todo tipo de banderines, pero el mejor que vi en mi vida era uno que decía, arriba, en la parte ancha, de donde salía el cordoncito: «Equipo del Sol Naciente» y, abajo, en la parte angosta (que siempre se doblaba), un equipo de fútbol japonés, con los nombres de cada jugador. «Chinchu Lancha», «Tuculito Sakayama» y «Nocojo Sinfolo». Superior.

Ahora, ya nadie tiene banderines en la pieza, agarrados con tachuelas a la pared, o colgados de un clavito. Y eran importantes los banderines, ojo. Dejaban en tela pintada (o estampada) las glorias alcanzadas: «Egresados 1992. Colegio Pascual Segura» (firmado por los compañeros). O: «Segundo Puesto. Campeonato de Truco 1989. Barrio Las Calandrias». Ahora no hay forma de saber en qué ha triunfado cada uno, lo cual se agrava por el hecho de que tampoco ya nadie pone los trofeos en las repisas, o sobre la tele, arriba de la telita tejida al croché. Digo esos trofeos con base de madera y una chapita metálica agarrada con tornillos y figuras de plástico dorado: una corona de laureles, alguno dándole a una pelota, un par de bochas.

Esto es peligroso, hoy se empieza por el banderín y mañana se sigue por el álbum de fotos con las hojas engomadas: es historia que se borronea, se desvanece de a poco y se pierde. Y ahí sí que estamos jodidos, porque después, de desmemoriados, vamos y votamos a los mismos que ya nos amargaron el país una vez, o dos.

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5 comentarios to “Una epifanía para el caos, 5: Los banderines”

  1. Rcuerdo en mi épocas puber que mi padre era radioficinado. Tal vez los mas jóvenes no sepan de esta actividad. Eran personas que se comunicaban mediante equipos de radio generalmente construidos por ellos mismos, con su correspondiente antena instaladas en los techos, con otros radioaficionados o radioescuchas, como recreación, amistad, y aún servicio público en situaciones de desastres o ayudas solidarias. Cada uno tenía un código alfanumérico, y usaban palabras en clave. Por ejemplo me acuerdo que qsl quería decir “entendido o recibido”. Era el internet antigüo, solo que con mucho menor alcance. A lo que quiero llegar es que cada radioficinado tenía su banderín con la sigla y algún dibujo o imágen que lo representaba. Estos banderines se intercambiaban, y cada uno los tenía colgados en su estación de radio. Yo disfrutaba mucho de esta actividad, de la que mi padre a veces me hacía particpar, y me encantaban los banderines que llegaban a casa. Muy bueno el recuerdo Xavi.

  2. ke es de tu vida
    respondeme los ismaeles

  3. Sí, ya no hay banderines. En mi adolescencia tenía muchos, serían como treinta, colocados en la pared del dormitorio formando dos semicírculos, clavados a la pared con tachuelas. No quieras saber qué ocurrió cuando se nos pasó la adolescencia y los sacamos. La pared parecía la superficie lunar. Y no quieras saber todo lo que dijo mi mamá hasta que pintamos el dormitorio.
    T

  4. No me había percatado de esta falta ¡dónde están los banderines?. O.

  5. Norberto Says:

    Como este tema de los banderines son muchas las “costumbres perdidas” a través de estos años esto es producto de un profundo cambio social y hasta el momento no veo indicativos de que hayan sido para mejor,en algunos aspectos hemos mejorado pero ahora somos víctimas de otros motivos creados por el propio hombre y uno de ellos es de que me encuentre opinando en este lugar, todo pasa por Internet, lo bueno lo malo todo es así y las personas ya prefieren enviar un mensaje de texto que encontrarse personalmente es este mundo tan virtual donde al parecer perdemos las inhibiciones y en muchos casos nos pasamos de la raya si uno mira hacia atras realmente y carga unos años encima realmente causa tristeza el haber cambiado nuestros juegos, palabras refranes en fin una serie de cosas mucho mas simples y puras que las que corren hoy en día.

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