Santiago, 20: Invitación al trabajo

Dice la Rubia que la ciudad, que el urbanismo, que la arquitectura, y otras cosas que no me acuerdo, se relacionan íntimamente con la gestión del espacio personal, con la proxemia, dice, con la apropiación del espacio público, con la salud mental. Así dice. No le entiendo, pero seguro que tiene razón.

Dice que son los arquitectos —y no los psicólogos—, los urbanistas —y no los médicos—, los que determinan la salud y la calidad de vida de los habitantes de una ciudad. Dice que cada plan urbanístico, cada ciudad soñada y planeada, contiene en su naturaleza, en su dibujo, el tipo de uso que se le podrá dar, el tipo de vida que podrá vivirse en ella, el tipo de gente y de relaciones interpersonales que estimulará. Si no hay parques, la gente hace transpirar los vidrios de los gimnasios; si las plazas no tienen bancos, la gente no habla (y habrá más divorcios); si no existe la obligación de construir estacionamientos en los edificios, la gente se enoja y se putea de un auto a otro. Es así: la ciudad invita a ser.

Santiago, por ejemplo: ¿Qué tipo de ciudadano propone Santiago como ciudad, como modelo urbanístico? ¿Qué tipo de vida estimula? Pues yo diría que Santiago es una ciudad para trabajar, una ciudad que invita a trabajar… y a poco más. Y la gente trabaja, y poco más. Está diseñada, quizás sin querer, para la producción, para el esfuerzo, para la carrera por las lucas: sus barrios dormitorio, lo magro de su espacio público, su tráfico desquiciado, sus calles saturadas y sucias, su Metro hasta las 11… Todo empuja a ir y venir del trabajo, y a escaparse el fin de semana, y vivir otra vida, en otro lado.

Puntos de fuga hay, claro: los insubordinados de siempre buscan los flancos descuidados y disfrutan de la ciudad igual, muy a su pesar: organizan festivales de música, corren por donde pueden, se toman una cerveza con los buses zumbándoles en la oreja. Entonces yo le digo a la Rubia: «Sí, eso que decís, sí. Pero también se le puede dar a la ciudad de patadas en el trasero, hasta que aprenda a dejarnos vivir en paz. ¿O no?»

Anuncios

3 comentarios to “Santiago, 20: Invitación al trabajo”

  1. SIII SEÑOR !!!! USTED LO HA DICHO.

  2. Anónimo Says:

    Y el que escribe no está hecho para dedicar la vida al trabajo, que eso no es vida, hombre!
    Por otra parte, muy aguda la observación de la Rubia.
    T

  3. La ciudad debe ser cómoda, para que el hombre pueda vivir bien, no siempre se cumple, entoncen uno busca los atajos: los parques, los clubes, las afueras de la ciudad, el bar alejado. O.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: