Santiago, 28: En la micro

[Inspirado en un hecho real.]

[07:23]

Llovía de cotelé y había que pararse afuera del techito para no mojarse: curioso fenómeno. Pasó el 107, el 109; el 106 se resistía, y llegó, tardío pero altivo, vayasaberporqué. Paró, haciendo ola de charco: surf de hormigas, cucarachas, coleópteros muertos; ratas no, son muy pesadas y no surfean. Subió gacho, detrás de una joven de abrigo negro y, en un descuido del chofer, se coló por debajo del molinete. Levantó la cabeza para otear el estado del coche: semivacío. Lo miraron los sentados, para abajo, con una media sonrisa que no supo interpretar: ¿desdén o sorpresa? Da igual. Enfiló convencido, y al arrancar la micro, aceleró el paso, sin querer, y se hizo más conciente del piso húmedo y embarrado: «Tienes los pies sensibles», le decían todos, desde siempre.

Siguió hacia atrás, marcado por las miradas, y, sin apenas dudar, dio un par de vueltas, y se arremolinó en el suelo, lejos de los asientos . Durmió, le pareció, pero no está seguro. Soñó, eso sí: un cordel en forma de horca, difuminado, fuera de foco, que se acerca y se hace claro: es una correa; una correa que, en un giro, rodea la cabeza de un hombre con la cara tiznada; se levanta la correa y, de repente, ¡tac!, lo ahorca.

Con el lazo aún fresco, se despertó y miró hacia arriba, azorado: ¿se pasó de parada? No, pero casi. Se puso de pie más lentamente de lo que habría querido, y caminó un par de pasos hacia delante: la puerta trasera se le ofrecía, pero pasó de largo: malas experiencias con esa puerta. La micro avanzó un poco más, se acercó al cordón y volvió a parar. Y ahí sí: de un saltito hizo calle, antes que nadie. Las sonrisas lo siguieron hasta ahí, cuando se juntó con otros perros que, aparentemente, lo estaban esperando. Habrán sido amigos suyos, qué sé yo.

[07:37]

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4 comentarios to “Santiago, 28: En la micro”

  1. Ec-selente! me acuerdo y sonrio sola :)

  2. Menos mal que lo esperaban los amigos. De otro modo, yo sé cuál era el final: otro socio de Greta e Imeil. La verdad, es increíble la capacidad de supervivencia de algunos perros en medio de una ciudad hostil.

  3. Es un relato muy tierno, me lo imagino y sonrio.

  4. Que inteligencia por Dios !!!!! después dicen que los perros no piensan…. éste la tiene clarísima……Muy lindo lo que escribís Jav.

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