Santiago, 33: Aquí hay algo raro

En el Metro la publicidad acecha y acosa: cada centímetro cuadrado que no es riel ni es persona, está empapelado de productos y presiones. Un día, los vagones son una gran botella de Coca-Cola (por dentro y por fuera); otro, un alud de anoréxicas en calzones nos recuerda que somos gordas y feas. Un día, los rubios y las rubias nos dicen qué universidad realizará los sueños, y otro qué conexión de Internet nos volará la peluca. Y así vamos: ametrallados.

Pero, cada tanto, alguno de los que corta el queque se apiada y nos muestra un rabito de otro mundo posible: es Santiago en 100 palabras, el concurso anual de nanocuentos. Y, de buenas a primeras, donde antes había ortodoncias, aparece algo tan simple y conmovedor como «Un día más», por Daniel Carrasco Ruíz-Tagle:

Me levanto y camino sigilosamente hacia tu dormitorio. No quiero despertarte. Abro tu puerta.  Te veo, te huelo, te tapo y te beso. Micro y metro. Empujones y oficina. Pantalla. Mails. Órdenes y apuro. Café y pienso en ti. Teléfono. Teléfono. Teléfono. Hot-dog y trámite. Papeles. Miradas. Me rasco la cabeza. Reunión. Un pucho. Reunión y galletas. Un chiste, un amigo y el reloj. Apagar equipo. Metro y micro. Empujones y casa. Camino sigilosamente hacia tu dormitorio. No quiero despertarte. Abro tu puerta.  Te veo, te huelo, te tapo y te beso. Mañana será otro día.

O, donde antes había completos e italianos, está «Infancia», por Valentina Ríos, quien acorta el existencialismo a 22 palabras:

Me di cuenta de que había dejado de ser niña cuando ese invierno empecé a esquivar las pozas (charcos) en vez de pisarlas.

Y, claro, lo que sigue es preguntarse: «¿Por qué no puede ser así cada día?» O: «¿Por qué no pueden los libros ser el fútbol?» (Porque no, hijo mío, porque no.)

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3 comentarios to “Santiago, 33: Aquí hay algo raro”

  1. Muuuuuuuuy bueno!

  2. La verdad me encantó. Es genial que hayan personas que puedan escribir asi… y plasmar en palabras lo que tantos sentimos u observamos. Genial

  3. Por lo lejano de la fecha de publicación de este post tal vez no leerá esto, pero es un honor que considere mi cuento como una gotita refrescante dentro del agobiador día a día.

    Saludos (:

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