Santiago, 42: Los médicos más perfeccionistas del mundo

Los médicos chilenos son de lo más concienzudos y perfeccionistas. Modernos también: están al tanto de cuanto aparato de diagnóstico nuevo aparece. Unos verdaderos profesionales. No se conforman con una mísera exploración clínica, como hacían esos médicos de antes, huérfanos de aparatos, precolombinos, que creían saber lo que tenías con sólo mirarte y palparte un poco (y que tanto erraban, pobres diablos). Esos médicos que, a veces, ni remedios te daban: «Que haga reposo unos días y ya está, señora. Mímelo un poco, eso sí.» Aquí, los médicos no se quedan tranquilos hasta no revisar tres o cuatro estudios, no arriesgan palabra tras una simple revisión clínica. «¿Qué tengo?» «Mmm, no sé, no sé, vamos a hacer unos estudios.»  «Pero, así, más o menos…» «No, no, prefiero hacerte unos estudios…» Nada de medias tintas: solicitan pruebas con tecnología de avanzada, específicas, especifiquísimas, para así poder hacer su «diagnóstico diferencial». Es cierto que uno se deja algún dinero en el camino, pero ¡qué tranquilidad de saber que se está en buenas manos! ¡Qué tranquilidad de saber que no van a decir nada si no están 100% seguros! Así da gusto.

Mi dermatólogo es de ésos: «Tengo dudas –me dijo– vamos a hacer una biopsia.» «¿Una biopsia? ¿Por esto? ¿Y por qué no me da una cremita y vemos qué onda, mejor?», sugerí, acostumbrado como estoy a la medicina de antes, la de mirada y palpación; anacrónico, atávico, ignorante como soy de los avances en aparatología diagnóstica. «No, no quiero medicarte innecesariamente.» (¡Hasta naturista me salió el dermatólogo!) «Además, así salimos de dudas: no estoy seguro de si es un liquen escleroatrófico, una dermatitis de contacto o una psoriasis inversa. También puede ser tiña

Entre la biopsia y los insumos me habré gastado unas 40 lucas… (Por cierto, la biopsia me la hizo él mismo, ¡así de serio y responsable es mi dermatólogo! No quiere dejar a sus pacientes en manos de vaya a saber qué chantas. Cortó un pedazo, me lo mostró como quien muestra un recién nacido y a la casa con antibióticos.)

En fin, resultados de la biopsia mediante, colegimos que el persistente prurito inguinal resultó ser efecto del liquen escleroatrófico aquel. «¿Y cómo se trata, doctor?» «Con corticoides.» «Y la tiña y las otras cosas que podían ser, ¿con qué se tratan?» «Con corticoides también, pero más suaves.» «Ajá.» No pareció molestarle a mi dermatólogo el hecho de que los tres posibles diagnósticos se trataban con el mismo fármaco. Tampoco pareció importarle que yo… ya estuviera tratando mi persistente prurito inguinal con corticoides. No: mi dermatólogo me hizo la biopsia igual, así de serio y responsable es.

Meses después, sigo con la misma crema y 60 lucas menos, pero eso sí: ya sé que lo que me rasco es un liquen escleroatrófico y me quedo tan, pero tan tranquilo. Gracias, doctor.

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3 comentarios to “Santiago, 42: Los médicos más perfeccionistas del mundo”

  1. Anónimo Says:

    No entiendo como te dio antibioticos sin antes hacer un estudio de sangre. Digo, pa saber que bicho con apellido latino o griego te habitaba. Salu2. Tuta

  2. Muy bueno tu relato, a mí también me tienen podridos los médicos con sus estudios, radiografías, ecodopler, resonancias, análisis, etc. O.

  3. A los pacientes se los llama pacientes por eso: le tenemos una paciencia a los médicos!!!!

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