Santiago, 55: Esa obsesión con el orden

Piece of evidence #1: Resultados SIMCE: entrevistan al director de no sé qué colegio al que le fue bien. El tipo explica que es por el compromiso de los docentes, etc. El conductor del programa televisivo, desde estudios, comenta: «Qué importante que es la disciplina.» El reportero le dice que sí, sí, que los alumnos que vio eran «muy ordenaditos». El director desea agregar que en su colegio se divierten «sanamente», por ejemplo, «jugando al ajedrez». El conductor sospecha: ¿no será un montaje para la tele? El reportero lo calma: «No, cuando entré a la sala, se pararon para saludarme.»

Piece of evidence #2: Vaya a saber a colación de qué, el taxista me pregunta a modo de cierre: «Si no respetamos a la autoridad, ¿a dónde vamos a ir a parar?»

Piece of evidence #3: La directora del colegio Carmela Carabajal desobedece una orden judicial y se niega a reincorporar a siete alumnas «alborotadoras». La radio, tras la noticia, abre el micrófono a los/as oyentes. Una señora: que quién se cree que es esa directora para negarles «surgir» a esas alumnas. Un joven: que seguro que esa alumnas estaban «politizadas». Finalmente, un hombre: que está muy bien porque al colegio «se va a estudiar».

Piece of evidence #4: Troto y, violentista como soy, enfilo por una ciclovía. A lo lejos, uno en bici que ni venía a cuento de nada, me grita: «Maestro, ¡por allá!» y me señala la senda del bien. (O, un símil: ese hábito de tocarle bocina a los que no respetan alguna norma de tránsito. Un sonidito corto: ¡pip!, para que sepa que lo demás lo vigilan y que está muy mal eso de doblar estando en segunda línea.)

Piece of evidence #5: Sacan más y más horas de arte… para agregarlas a matemáticas y cosas así. Y, a pasitos, Chile se encamina a ser un país de técnicos, en el que el chispazo de creatividad que es el punto de inicio de una novela o de una película es, cada vez más, una casualidad o un milagro.

The defense: ¿De dónde viene esa obsesión con el orden y la disciplina que es marca del ser chileno? Coletazos de la dictadura supongo. Una dictadura que logró construir la subjetividad de los/as chilenos/as a su imagen y semejanza, digamos. Y ésa, claro, es la mejor forma de gobierno: desde dentro. La gente, solita, clama por que la azoten.

Obsesión con la ley, con las normas que no son leyes, con la autoridad, con que el país sea considerado «serio», con los rankings que dicen que Chile se ha portado bien. Como si el orden establecido y sus guardianes fueran buenos por el solo hecho de serlo. La virtud consiste en obedecer, callar, respetar, estudiar o trabajar, observar las leyes, respetar a los mayores. Lo indeseable (que lleva al caos) es el desorden, la imprevisibilidad, la participación de la sociedad civil por fuera de los cánones establecidos (marchas «autorizadas», huelgas «legales»), la desviación, la protesta, incluso el cambio. En fin, obsesión con el orden, obsesión con la disciplina.

Parece que no pasa nada, que cada uno es como es, pero yo intuyo consecuencias concretas. De aquí viene, me parece, ese carácter pasivo-agresivo de algunos/as chilenos/as: ese temor a oponerse, a contestarle al jefe, a protestar abiertamente. Y, en consecuencia, callar, pero masticar la bronca acumulada o canalizarla en el murmullo, en el comentario a escondidas, en el mail con copia. También las bandas tributo —una forma refinada de obediencia— son una consecuencia de esa lógica que baja y dice: «Sed técnicos, sed técnicos, ya está todo inventado.» Finalmente, intuyo en la notable incapacidad para beber con moderación, o en esos asados en que hay más vino que carne, la imposibilidad de una rebelión orgánica, cotidiana, a cuentagotas, que suelte lastre de a poco y haga el desfase alcohólico innecesario. Toda esa represión acaba saliendo en el vómito, en el desmayo, en lugar de salir donde debe: en la vida de cada día. Sale a lo bestia, sin límite, como sale cada tanto en los países del norte en la forma de un freak que mata a sus compañeros/as con una escopeta.

Se olvida que el verdadero arte es una forma de desobediencia, que el cambio social siempre supone un desorden de lo dado, que todo lo que es… no era y provino de cierta afrenta al statu quo, que la quietud absoluta es la muerte. No hay nada de intrínsicamente bueno en el orden: está en nosotros/as decidir si lo que nos conviene es esto o lo otro. Y hasta que Chile no se quite las marcas a fuego, parecerá que lo mejor que puede pasarle… es que no le pase nada.

The defense rests.

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3 comentarios to “Santiago, 55: Esa obsesión con el orden”

  1. Oscar Says:

    Me gustó tu análisis. O.

  2. Es muy bueno. Ahora que lo piendo, el “orden” es un “facilitador” cosas. Facilita un camino, el orden es práctico, por eso, Parra, Neruda, Bolaño, son en cierta medida desorden, genio, es decir, mundos nuevos y paralelos. Opositores a ese orden , su sentido y causalidad. El “orden” es un facilitador, ya lo dije, pero sirve también como combustible, combustible en forma eléctrica , un volcán, es como el “odio de los esclavos”, el más terrible y cruento que hay. Obvio, para quienes están enfrente.
    Ahh, la poesía amigo mio es “el fútbol de salón de las letras”. Está mas cercana a las religiones orientales, al boato de las occidentales , al detalle del misal, que a cualquier sistema racional. Tiene partes de “razón” y también de creencia, como los cultos o las imágenes opiaceas y licérgicas de los mitos. No puede buscar en ella “sistemas que son de otros sistemas”.
    Saludos y felicidades. Y que no nos quiten a Sampaoli, jaja.

  3. FE DE ERRATAS: Es muy bueno. Ahora que lo piendo, el “orden” es un “facilitador” de cosas. Facilita un camino, el orden es práctico, por eso, Parra, Neruda, Bolaño, son en cierta medida desorden, genio, es decir, mundos nuevos y paralelos. Opositores a ese orden , su sentido y causalidad. El “orden” es un facilitador, ya lo dije, pero sirve también como combustible, combustible en forma eléctrica , un volcán, es como el “odio de los esclavos”, el más terrible y cruento que hay. Obvio, para quienes están enfrente.
    Ahh, la poesía amigo mio es “el fútbol de salón de las letras”. Está mas cercana a las religiones orientales, al boato de las occidentales , al detalle del misal, que a cualquier sistema racional. Tiene partes de “razón” y también de creencia, como los cultos o las imágenes opiaceas y licérgicas de los mitos. No puede buscar en ella “sistemas que son de otros sistemas”.
    Saludos y felicidades. Y que no nos quiten a Sampaoli, don Sampa “no se mancha”. jaja.

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